¿Cómo seleccionar los indicadores para monitorear?


En el artículo anterior explicamos brevemente cómo diseñar un sistema de Monitoreo y Evaluación.  Ahora nos focalizaremos en uno de sus instrumentos claves que son los indicadores.

Pero para poder proceder a su construcción, es necesario saber lo siguiente:

¿Qué son los indicadores y para qué sirven? Los indicadores son señales de cambio que pueden observarse a lo largo del desarrollo de un proyecto.  Estos instrumentos de Monitoreo sirven para medir el progreso del programa, las fortalezas y las debilidades de las actividades realizadas, evaluar el proyecto y el trabajo en equipo. Por este motivo, son muy útiles para tomar decisiones sobre la gestión del programa.

¿Cómo se construye un indicador? Para proceder a la construcción de indicadores ZIGLA recomienda seguir una serie de pasos que guían el proceso y aseguran que el indicador se adecue a las particularidades del programa en cuestión.  Dichas etapas son:

  1. Identificación del ámbito de aplicación (Hace referencia al ámbito bajo el cual se desarrolla el trabajo de Monitoreo).
  2.  Identificación de los efectos (Tanto los deseados como los necesarios).
  3.  Identificación de variables ( Para identificar los objetos a observar).
  4.  Selección de indicadores a utilizar (Tomar en cuenta que existen distintos tipos de indicadores- cuantitativos, cualitativos, proxy – que responden a las diferentes necesidades de medición).
  5.  Planificación (Implica conocer la situación inicial -línea de base – para usarla como punto de comparación con la situación actual, diseñar metas para los indicadores y definir la forma de captura de la información).
  6. Reporting (Sistematizar en un documento todo el proceso de formación de los indicadores).
Para profundizar cada paso mencionado  se recomienda que se contacten con ZIGLA Consultores y nosotros le presentaremos el documento de elaboración propia sobre cómo construir Indicadores.

¿Cómo diseñar un sistema de monitoreo y evaluación para medir el impacto social?


“Necesitamos diseñar un sistema que nos permita conocer que resultados estamos generando” Es una frase muy común entre quienes dirigen y coordinan organizaciones sociales en América Latina. Pero, diseñar este tipos de sistemas no suele ser una tarea sencilla. Acompañada a esta frase, se suelen escuchar otras frase del estilo “No contamos con las capacidades internas para diseñar e implementar estos sistemas” o “No contamos con el tiempo y recurso necesarios”.

Desde ZIGLA queremos disminuir la angustia que generan estos procesos vinculados al diseño de este tipo de sistemas. Para ello compartimos algunos tips a la hora de empezar a pensar en estos sistemas:

  1. No hay que desesperarse por el desarrollo de un software específico, antes hay que resolver cuestiones metodológicas. A veces la complejidad que supone avanzar en la implementación de este tipo de sistemas se ve acentuada por el factor tecnológico. Para evitar estas complicaciones, es recomendable definir el alcance metodológico del sistema y luego empezar a pensar en el soporte tecnológico del mismo.
  2. Los indicadores no lo son todo. Es usual creer que diseñar un sistema de MyE es similar a contar con un conjunto de indicadores. Los indicadores son un instrumento esencial en un sistema, pero no lo son todo. Hay varios instrumentos que deben alinearse en su implementación para que el sistema arroje aprendizajes útiles para las organizaciones.
  3. No hay que desesperarse por medir si o si el impacto. “El impacto”, entendido como conocer qué cambio en las vida de las personas sobre las cuáles intervino un programa es, a veces, extremadamente complejo de medir y los costos de esa medición pueden ser demasiado altos como para afrontarlos. Sin embargo, esto no debe detener el interés por medir aspectos muy relevantes para aprender de la implementación de programas, como es conocer los resultados de los mismos.
  4. Las capacidades internas son importantes. Contratar expertos para que diseñen un sistema de MyE con un sólido set de indicadores sin contemplar la existencia de capacidades internas que puedan implementarlo es contraproducente. Esto no solo trabará la implementación del sistema sino que derivará en un sentimiento de complejidad abrumadora sobre temas de monitoreo y evaluación.
  5. Hay que buscar el consenso. Los sistemas de MyE deben permitir a las organizaciones aprender de sus intervenciones para tomar decisiones, replicar acciones y escalar oportunidades. Para que todo esto suceda es importante que la gran mayoría de los miembros de la organización se encuentren informados y dispuestos a utilizar el sistema. Sin esta aprobación y validación interna, es muy difícil que el sistema se implemente con éxito.
  6. Las organizaciones son parecidas y distintas. Si bien los programas y organizaciones tienen sus particularidades que hacen que replicar otras experiencias de sistemas de MyE sea complejo, es bueno tomar referencias y conocer casos de aplicación de sistemas en otros programas y organizaciones.
Hay más recomendaciones que seguramente iremos compartiendo en este espacio proximamente. Mientras, nos interesa conocer más experiencias y desafíos a la hora de implementar sistemas de monitoreo y evaluación. Si cuentas con unos minutos, acá hay unas 6 preguntas que nos gustaría que respondieras. Desafíos sobre Monitoreo y Evaluación.

Redes de Colaboración en Negocios Inclusivos


En el presente post comentaremos la entrevista a Daniel González (director programático de la fundación AVINA) realizada y publicada por Eliana Nieto Rodríguez para el centro virtual “Geoestratégica”. La misma se centra en las causas  de  la creación  de redes de colaboración en Negocios Inclusivos y las iniciativas impulsadas por dichas relaciones.

Las redes de capítulos nacionales para la promoción de los Negocios Inclusivos en América Latina pueden ser promovidas desde arriba hacia abajo (por entidades internacionales) o viceversa (a partir del interés de los actores locales).

La mayoría de las redes de colaboción surgen como redes de construcción de capital social y de gestión del conocimiento.  Al principio comparten sus experiencias, luego crean un lenguaje conceptual en común y una vez que se abrieron al ingreso de otras organizaciones, deciden cooperar y llevar a cabo negocios Inclusivos de impacto.

Para ello analizan el contexto local, sus competencias, sus activos y las necesidades de la sociedad en la cual van a invertir. Luego identifican el área en el cual los miembros de la Red pueden colaborar.

Para ejemplificar lo recién mencionado, la periodista en su artículo detalla las actividades y los objetivos de algunas redes como la boliviana  “COBONEI” (Consejo Bolivariano de Negocios Inclusivos), la colombiana “CONNIC” (Comité nacional de Negocios Inclusivos), la red chilena “Laboratorio de Negocios Inclusivos de la Universidad Alberto Hurtado”, o las internacionales “NextBillion” o “Aspen Network for Development Enterpreneurs”.

Para leer el artículo original de Eliana Nieto Rodríguez ver:  Redes de Colaboración en Negocios  Inclusivos: Iniciativas y esfuerzos.

V Reunión anual de la Red de Evaluación de Impacto (IEN) Impact Evaluation Network


El 22 y 23 de agosto pasado se llevó a cabo en Buenos Aires la quinta reunión anual de la Red de Evaluación de Impacto (IEN, por sus siglas en inglés), con el apoyo de la Asociación Económica de América Latina y el Caribe (LACEA) y el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata (CEDLAS).

Durante los dos días de reunión, en la cual participó Zigla, los expositores pertenecientes a reconocidas universidades e instituciones de todo el mundo presentaron diferentes trabajos de evaluación en distintas áreas, utilizando diversas metodologías, enriqueciendo el intercambio entre los evaluadores presentes.

De los trabajos presentados quedó clarificado el esfuerzo que requiere realizar evaluaciones que intentan abarcar un universo de casos de estudio en contraposición a las metodologías que se focalizan en “clusters” o grupos representativos identificados. Este esfuerzo no sólo se traduce en cuestiones presupuestarias, sino también en inconvenientes metodológicos a resolver.

El Sector Privado y la Innovación Social


En el presente post comentaremos brevemente el artículo de Gabi Zedlmayer llamado “How the Private Sector can drive Social Innovation”  centrado en el nuevo rol de las multinacionales como principales promotoras del cambio social.

Ella plantea que hay un nuevo modelo de filantropía que no se centra en simples donaciones monetarias sino en la búsqueda de un verdadero cambio social.

Esto se debe a que ha habido un cambio de paradigma, en donde las empresas trabajan comprometidas con la sociedad en lugar de hacerlo en forma independiente. La misma energía y los mismos esfuerzos antes invertidos para el logro del éxito empresarial son ahora también utilizados para provocar un impacto positivo en la comunidad.

Para comprender en forma más acabada que las empresas también pueden obtener beneficios de sus inversiones sociales, es preciso señalar que al trabajar con Organizaciones sin fines de lucro, las compañías pueden demostrar sus conocimientos y su experiencia para una nueva audiencia y se esa manera aumentar su publicidad y sus contactos claves.

Por otro lado, al desenvolverse en situaciones adversas y entornos extremos con infraestructura limitada, el staff corporativo encargado de la implementación del programa de ayuda desarrolla nuevas habilidades  para cubrir las necesidades del consumidor. Esto puede llevar a innovaciones en los diseños de los productos o en los servicios brindados.

Por último, el otro gran beneficio que percibe la empresa, además de afianzar la marca y asegurar un público consumidor, es que consigue más stakeholders e inversores. Estos últimos toman en consideración a la RSE a la hora de decidir en qué empresa invertir.

Por los motivos antes mencionados es que la autora recomienda que las empresas desarrollen su área de responsabilidad social corporativa focalizándose en aquellos programas que responden a los valores, las habilidades y los recursos de la empresa. De esa manera, se aseguran que el mismo va a poder ser llevado a cabo con éxito.

Para leer el artículo original ver: How the Private Sector can drive Social Innovation

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